
Cantabria ha demostrado ser una sociedad solidaria en múltiples oportunidades. El ejemplo más reciente lo personaliza el caso de Cristian Bosco, quien gracias a las donaciones logró costearse el viaje a Santander para tratarse su enfermedad.
A este profesor de surf en San Vicente del Barquera, le diagnosticaron leucemia hiperleucocitósica aguda durante un viaje a la isla de Bali, en Indonesia. Para su sorpresa, el seguro no se hizo cargo de los altos costes que suponía su traslado en un avión acondicionado.
Afortunadamente, la movilización de sus familiares en las redes sociales para traerlo de vuelta surtió efecto. Gracias a las aportaciones de los cántabros, Cristian ya está recibiendo los cuidados pertinentes en el hospital Marqués de Valdecilla.
Este es el último ejemplo de una larga lista que prueba el buen corazón de nuestra comunidad. A continuación repasamos otros casos destacados en los últimos tiempos.
Tratamiento de Lucas
Lucas sufre una lesión cerebral, su diagnóstico es el de epilepsia secundaria, trastorno del espectro autista y retraso psicomotor grave. Como consecuencia de ello, necesita ayuda en su costoso tratamiento.
Desde que sus padres hicieron un llamamiento por medio de las redes sociales, el joven ha mejorado su calidad de vida sustancialmente. La solidaridad permitió pagar la primera consulta en Filadelfia y una cámara hiperbárica. Al cabo del primer año comenzó la iniciativa de la recogida de tapones para recaudar fondos. También cuenta con un grupo en Teaming, donde es posible efectuar microdonaciones de 1 euro para su tratamiento.
Solidaridad con los refugiados
El pasado marzo, la Asociación Cantabria Acoge se vio desbordada por la cantidad de ropa donada tras realizar un llamamiento a través de sus redes sociales. En apenas pocas horas, lograron recaudar 12.000 kilos de material. Los destinatarios fueron los refugiados en la isla griega de Lesbos, quienes huían de la guerra sus países de origen, como Siria, Irak o Afganistán.
Miles de pajes reales
El pasado 22 de diciembre, los voluntarios de la ONG ‘La solidaridad es la fuerza’ quedaron consternados. El robo de casi medio centenar de juguetes daba al traste con meses de duro trabajo en la colecta de presentes para los niños más desfavorecidos.
El llamamiento en las redes sociales logró una avalancha de regalos venidos desde toda la geografía regional y parte de España. A pesar del escaso margen de maniobra por las fechas, el colectivo con su sede en Pontejos pudo hacer acopio de regalos, con algo más 1.500 juguetes que superaron todas las expectativas.
Por si fuera poco, el almacén recibió la donación de un sistema de video vigilancia, para evitar otro susto similar.
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