

El mayor reto que se plantea la sociedad actual es la conciliación laboral y familiar. Éste es uno de los condicionantes socioeconómicos que han provocado el alarmante envejecimiento de la población. El Barómetro de Clima Laboral Ipsos Loyalty señala que la mitad de los españoles reconoce dificultades para compaginar vástagos y trabajo.
Estas cifras se disparan en el caso de aquellos padres con hijos discapacitados, dado que el 75% admite las dificultades. La solución es ampliamente conocida por este colectivo, puesto que el 91% manifiesta que la vía del teletrabajo mitigaría sus problemas. Desafortunadamente, solo el 10% cuenta con la posibilidad de desempeñar sus labores telemáticamente, según una encuesta realizada por Previsora Bilbaína.
Otras vías de conciliación, como cambiar el turno (12%), la flexibilidad de horarios (34%), las reuniones por videoconferencia (15%) o la posibilidad de abandonar el puesto de trabajo por causas familiares (42%), cuentan con una implantación en las empresas por debajo del 50% según los encuestados.
Está comprobado que el teletrabajo aumenta la productividad, favorece la sostenibilidad medioambiental e incide en la inclusión de sectores con mayores dificultades para acceder al mercado laboral.
En este último aspecto, Myriam Ganado, consultora de la Fundación Adecco, asegura que: “La futura inserción laboral de sus hijos con discapacidad no puede ser viable sin el apoyo y compromiso familiar. Necesitan pasar tiempo con sus padres, pues ellos son su primera referencia y los responsables de inculcarles valores como la igualdad de oportunidades, la autoestima, la confianza o la fortaleza. Privar a los menores con discapacidad de la compañía de sus padres es un retroceso; mientras que facilitársela es una apuesta de futuro”.
Lo cierto es que España se encuentra muy lejos de la media europea de teletrabajadores. El 6,7% nacional contrasta con el 17% continental. La necesidad de imponer un control visual sobre los empleados ciega a las compañías españolas, que no valoran otros factores como la reducción de costes y absentismo laboral.
Nada nuevo bajo el sol, la cultura del presentismo es uno de los muchos problemas que arrastra el modelo de trabajo tradicional. No en vano, España es uno de los países europeos donde se trabaja un mayor número de horas y menor productividad se consigue.
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