
Los regalos de Navidad suponen un engorro para un porcentaje significativo de la población. Disparidad de pareceres conyugales sobre sucumbir a Papa Noel o ceñirse al 6 de enero, amigos invisibles para personas que apenas conocemos, desfases intolerables entre lo que invertimos en regalos ajenos y lo que recibimos a cambio…
Y el reproche por excelencia, tomar conciencia que tras 31, 49 o 63 años (ponga usted la edad que muestre su DNI) los Reyes Magos aún no tienen ni pajolera idea acerca de tus gustos personales.
Si te encuentras entre este último grupo de gente, consuélate con la idea de que no estás solo. La Cadena Ser se hace eco de un estudio elaborado para EBAY, el cual refleja que el 26% de los cántabros se sintieron defraudados con el regalo que recibieron las pasadas navidades.
Resulta bastante parejo el porcentaje de personas que admite quedarse el regalo a disgusto (prácticamente el 40%) y quienes optan por devolverlo (el 33%).
A pesar de del tabú social que representa vender los regalos que no fueran de nuestro agrado, un 3% tiene la valentía de reconocerlo en dicho informe. La cotidianeidad que implica hoy en día vender productos de segunda mano por internet, seguramente tenga buena culpa de ello.
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