









Hace ya años que vencimos, derrotamos, humillamos a los etarras. Por lógica la cobardía y criminalidad de eta era evidente que sería derrotada. Pero antes, con esa cobardía propia del que pone la bomba y se aleja a esconderse en un agüero inmundo, los etarras causaron un inmenso dolor. Ayer intentaron esconder su derrota en entrega pactada de sus miserias, y se rodearon de la bazofia que suele rodear estas cosas: perdedores, trúhanes y parásitos. Pero no nos impidieron recordar que aun pasando inmenso dolor, les hemos derrotado, les hemos aplastado.
Es ese dolor el que debemos aún recordar como si se tratase de un tajo en nuestra propia piel. Es el dolor de las víctimas que sufrieron la cobardía de los despojos etarras. Primero para ensalzar el valor de las víctimas que han seguido viviendo y tirando hacia adelante. Y luego para recordar el daño y la miseria de unos etarras que hasta el último de sus días deberán cumplir sus condenas. Deberán permanecer encerrados como las bestias que son y a ser posible lo más lejos de nosotros que se pueda. Y por supuesto todo lo disgregados y alejados del País Vasco que físicamente sea posible.
En las guerras es honorable respetar al vencido. En la lucha contra el terrorismo lo honorable es ensalzar, alabar a la víctima y humillar al terrorista vencido como al miserable cobarde que es. Por eso, para recordar a las víctimas de los cobardes, recordemos el paso traidor de los etarras por nuestra región.
Todo comenzó en Mogrovejo, en 1969, cuando un comando de eta es sorprendido por la Guardia Civil produciéndose un tiroteo sin víctimas.
Desde 1978 y hasta el 2009, prácticamente todos los años Cantabria recibía la siniestra visita de los etarras. Son los llamados años de plomo. He elaborado un cuadro año a año con todos los atentados y sus víctimas, que subo a TUIN.
El primer asesinato de eta en nuestra región se produce el 17 de febrero de 1980 en Islares. Se trata del taxista Mario Cendán Gaimonde. A día de hoy, y aunque fue reivindicado, no está dilucidado el autor del asesinato y algunas listas de victimas de eta han optado por no incluir al taxista en ellas.
Será el 19 de febrero de 1992 cuando se produzca el atentado más sangriento de nuestra región: "Estaba en la puerta de la tienda cuando, de repente, la calle quedó a oscuras coincidiendo con los ecos de un enorme estruendo. Vi elevarse una columna de humo negro sobre los tejados de los edificios más altos y cercanos. Salí entonces a la calle a ver si podía socorrer a alguien en medio de un verdadero caos, mientras muchas personas escapaban corriendo del lugar a refugiarse en los portales saltando sobre miles de cristales rotos. Pude ver boca abajo los cuerpos de dos civiles, un hombre y una mujer. Como estaban inmóviles, supuse que habían perdido la vida. Uno era, sin duda, una mujer, y él, que estaba al lado, se había quedado sin pantalones". Así narraba los hechos Roberto Pérez López, dueño de la tienda de muebles El Almacén. El atentado se organizó a las 20:13, al paso de una furgoneta de la policía nacional en el cruce de la Albericia. Los dos policías que viajaban en la furgoneta resultaron gravemente heridos pero salvaron la vida. Peor suerte corrieron el matrimonio formado por Julia Ríos Rioz y Eutimio Gómez Gómez, ella panadera y él calefactor. Y el estudiante de Químicas de 20 años Antonio Ricondo Somoza. El asesino fue Iñaki Recarte que salió de prisión en 2013 beneficiándose de la doctrina Parot. Le recordaréis porque es uno de los más famosos arrepentidos que concedió una entrevista a Jordi Evole, os dejo una foto en la galería.
Eta se dedica a poner infinidad de bombas en concesionarios, parkings, aeropuertos, repetidores … pero no será hasta el 22 de septiembre de 2008 que se cobra su última victima. Será el brigada del Ejército Luis Conde de la Cruz. De madrugada eta hizo estallar un coche bomba cerca del Patronato Militar de Santoña (Cantabria) donde el fallecido se encontraba pasando unos días de descanso. Al menos otras seis personas resultaron heridas por la explosión del artefacto.
Pero también fueron señalados los atentados con bomba en Equipos Nucleares, o cuando volaron el parking de la plaza de Alfonso XIII en Santander, o el coche bomba que voló frente a los Ministerios (ambos en el 2002); o la bomba en la sede del PP del Sardinero … os acompaño un cuadro pormenorizado por años, demasiado extenso, dolorosamente extenso.
Todas las víctimas y en especial los muertos estarán por siempre en nuestro recuerdo y deberemos honrarlos por su sacrificio, recordando que no puede haber perdón para sus asesinos y jamás olvido.
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