
Los últimos atropellos sufridos por ciclistas han encendido el debate sobre la inseguridad que vive este colectivo cuando circula por las carreteras españolas.
Recientemente, El País señalaba una estadística preocupante. En apenas siete años se han duplicado el número de accidentes en las vías interurbanas. De los 1.082 sucesos acontecidos durante el año 2009, hemos pasado a 2.000 accidentes registrados a finales de 2015. Este incremento también se ha producido en el interior de las ciudades.
Otro dato que ha encendido las alarmas son los 400 fallecidos durante la última década. En consecuencia, conviene aclarar algunas dudas a la hora de efectuar los adelantamientos.
En primer lugar, está permitido adelantar a un ciclista en línea continua. Ésta, parece ser una de las grandes confusiones que provocan muchos de los incidentes. Y es que el temor a cometer una infracción provoca que el conductor pase demasiado cerca del ciclista durante el adelantamiento. Es más, cuanto más a la izquierda se eche el vehículo, más cercano a cumplir la obligación de respetar el metro medio de distancia respecto al ciclista.
Otra circunstancia compleja se produce cuando el conductor pretende adelantar a un ciclista por su carril, pero al mismo tiempo se aproxima otro ciclista de frente, por el carril contrario. En este supuesto, si no es posible respetar la distancia de metro y medio entre ambos, no debe efectuarse el adelantamiento.
El ‘boom’ de la bicicleta
El uso de la bicicleta se ha extendido en nuestro país como consecuencia de múltiples factores. Por un lado están las circunstancias económica, como las dificultades para estacionar el vehículo sin recurrir al parking, la pérdida de capacidad adquisitiva para mantener un automóvil en las condiciones de uso previas a la crisis o el abaratamiento de las propias bicicletas.
Nuestros hábitos deportivos también han cambiado. La dificultad para conciliar la vida laboral con entrenamientos en grupo ha influido en el incremento de personas que deciden salir a correr o montar en bicicleta. El auge de las actividades físicas que no requieren horarios establecidos definen los nuevos tiempos.
Otro factor decisivo es el cambio climático. Ya sea por la mayor concienciación ecológica o por razones puramente meteorológicas, dado el drástico descenso de las precipitaciones que ha experimentado el norte de España.
Tampoco conviene olvidar el mayor culto al cuerpo. A más de uno le seduce la idea de aprovechar actos rutinarios, como el desplazamiento al trabajo, para seguir quemando calorías.
El mayor contacto con Europa también ha provocado que el ciudadano quiera importar esta cultura de moverse por la ciudad en bicicleta. Aún queda mucho camino por recorrer en este sentido, pero este perfil de usuarios ha nutrido y revitalizado los colectivos que, durante años, demandaron a sus ayuntamientos un trato de favor para los ciclistas.
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